domingo, 22 de abril de 2007

Bernardita García J.

“Sábado 10 de Marzo, DJ James Holden en Vivo”

COMENTARIO CULTURAL


Por Bernardita García J.


La fiesta se realizó en el TeatroTeletón y las puertas se abrieron oficialmente a las 23:30 hrs. La ambientación futurista se basó en el uso de luces de neón de colores y rayos láser que a cada beat musical recorrían el lugar en cuestión de segundos. El público que llegó estaba compuesto mayormente por fanáticos de la música electrónica y sus derivados.

Llegamos puntualmente al lugar y nos estacionamos en la dirección citada en el flyer del evento. La entrada a la fiesta era controlada de manera estricta por varios guardias que exigían las invitaciones y nuestros respectivos carnés. El personal se mostraba intachable, pero al mismo tiempo dispuesto a ayudar. Una vez todo estuvo listo, ingresamos al edificio.

El interior del teatro era enorme. Incluía un escenario y una amplia pista de baile, además de varias graderías para sentarse, un sector para descansar y conversar y dos barras donde trabajaron por lo menos diez personas en cada una ( lo que contribuyó a que el servicio resultara rápido y fluido).

Antes de que James saliera a tocar, se presentaron tres DJs de música electrónica que lograron, sin duda, encender el ambiente con tonadas simples, pero alegres. Para eso de las 2:00 am. el público ya estaba más que listo para recibir el plato fuerte de la noche: al DJ inglés de 23 años, pero con una larga trayectoria musical, James Holden.

El artista tocó durante tres horas que parecieron resumirse a veinte minutos. La música nos hizo bailar sin parar ni advertir rastros de agotamiento. Reproduciendo alarmas y sonidos de extrema agudeza, Holden expuso algunas de sus mejores composiciones y remezcló las de otros artistas. La presentación fue casi como un viaje; despegó para no aterrizar ni detenerse hasta que las luces se encendieron. Más aún, estando ahí con amigos y en familia, la experiencia fue inolvidable. Dudo que haya existido algún espectador en el lugar capaz de aburrirse con semejante show. Porque eso fue en su esencia: un verdadero espectáculo.

Una vez finalizada la fiesta y cuando todos se preparaban para partir rumbo a sus hogares a descansar, James salió del backstage y seguido por sus guardaespaldas bajó a la mismísima pista de baile para saludar a sus fans y firmar varios autógrafos.

Hay que reconocerlo. Verdaderamente da gusto aplaudir artistas de aquella calidad y que además aprecian y respetan todo lo que sus seguidores están dispuestos a hacer para presenciar sus conciertos. Así vale la pena ser una fan.

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